Del campo a la brasa
Ocho cortes seleccionados, cada uno con su historia y su punto exacto. Explora la res y descubre de dónde viene cada uno.
Mollejas
Casquería noble de la garganta. Las hacemos a la brasa hasta lograr una costra crujiente por fuera que guarda una textura cremosa y delicada por dentro. Un bocado para los que saben.
Picaña
El corte estrella de la parrilla argentina. Es la tapa del cuadril, coronada por una capa de grasa que, al fundirse sobre la brasa, mantiene la carne jugosa y le da un sabor inconfundible.
Croca
Pieza del redondo de la pierna trasera, magra y de fibra fina. Su sabor limpio y su terneza la hacen ideal para quienes buscan una carne sabrosa pero ligera. La servimos al punto.
Chuletón de vaca vieja
Nuestra joya. Procede del lomo alto con hueso de vacas de larga maduración, lo que concentra ese sabor mineral y profundo tan característico. Sellado en la brasa y reposado.
Entrecot argentino
Lomo bajo sin hueso, corte tierno y jugoso con una capa de grasa exterior que aporta sabor y jugosidad durante la cocción.
Solomillo
El corte más tierno de toda la res, extraído de la parte interna del lomo. Magro, delicado y de textura mantecosa, se corta casi con el tenedor. Lo tratamos con mimo.
Churrasco
Tira de asado con hueso, cortada del costillar. Es la esencia de la parrilla: puro sabor, para comer sin prisa. El hueso aporta jugosidad y ese gusto que solo da la brasa lenta.
Entrañita
El diafragma de la res, de fibra suelta y sabor intenso. Se hace en un momento sobre la brasa fuerte, quedando crujiente por fuera y jugosa por dentro. Un corte que enamora.
